lunes, 1 de diciembre de 2014

El faro del fin del mundo - Julio Verne





“A las seis menos cuarto, el comandante dio orden de cambiar el rumbo al cabestrante y balancear la máquina. El vapor se escapaba silbando, por la válvula de seguridad.
El segundo oficial de abordo supervisaba la maniobra desde la proa; el ancla se levantó enseguida.
El Santa Fe se puso en marcha, saludado por los tres guardias. Y si Vázquez y sus compañeros sintieron una gran emoción al ver partir el “aviso”, la que sintieron los oficiales y los marineros no fue mucho menos profunda al deja en esa isla del extremo de América, a sus tres hombres.
El Santa Fe, a velocidad moderada, siguió la costa que limita al noroeste con la bahía de Elgor, y no eran aún las ocho cuando se adentraba en alta mar. Una vez costeado el cabo de San Juan, se pudo a todo vapor, dejando el estrecho al oeste, y en la noche cerrada, el faro del Fin del Mundo no se divisaba más que una estrella en la línea del horizonte.”


Bueno, para ser franca, este libro me decepcionó un poco, porque yo ya leí un par de libros de Verne y la verdad me gustaron mucho. Mi papá me había dicho que este libro no estaba tan bueno, aunque no lo había terminado, pero yo decidí leerlo igual, con gran expectativa, la verdad.

El libro se basa en que en la Isla de los Estados, done está el faro, el gobierno argentino deja a tres hombres para que lo cuiden y lo hagan funcionar diariamente, siendo el faro en esas aguas de vital importancia para evitar el naufragio de los barcos que se aventuren por aquellas latitudes. Los tres fareros son Vázquez, el personaje principal, Moriz y Felipe. Eventualmente los atacan unos piratas que se escondían en aquella isla y matan a los últimos dos, pudiendo escapar con vida nada más que Vázquez. A partir de entonces la novela narra la lucha de Vázquez por sobrevivir y evitar que los piratas escapen de la isla antes que llegue el “aviso” Santa Fe, quedando así impunes de todos sus crímenes.

La trama es algo predecible, así como también lo es el final, y tiene mucho lenguaje técnico. También me pareció que los diálogos eran algo forzados, por ejemplo:
"-¡Y bien, Vázquez! – dijo el más joven de los dos -. ¿Es mañana cuando zarpa el “aviso”?
-Sí, Felipe –respondió Vázquez -, y supongo que no tendrá inconvenientes para llegar al puerto.
-Es muy lejos.
-Es la misma distancia cuando se va y cuando se regresa.
-Tenía ciertas dudas – contestó Felipe riendo.
-Es cierto, muchacho – prosiguió Vázquez -, que en algunos casos lleva más tiempo ir que volver, excepto en los períodos en que el viento se mantiene estable… Después de todo, quinientas millas no es algo extraordinario cuando el navío tiene buena máquina y se sabe maniobrar las velas.
-Y, además, el comandante Lafayate conoce muy bien la ruta.
-Que es recta, muchacho, pones la proa al sur para venir, la proa al norte para regresar; y si la brisa sopla desde el continente permanentemente, podrá mantenerse al abrigo de la costa y navegar como sobre un río.
-Pero un río no tendrá más que una orilla – replicó Felipe -. Pero si el viento cambia de lado a lado…
-Eso sería mala suerte, Felipe, y yo espero que el Santa Fe no la tenga. Así, en unos quince días puede atravesar sus quinientas millas y fondear el puerto de Buenos Aires… Por ejemplo, si el viento llega a soplar del este…
-No encontraría refugio en ninguna de las dos costas, ni en la de la tierra ni en la del mar."
-El faro del fin del mundo, Julio Verne. Página 16.
Es como si Verne hubiera querido dar información a través de los diálogos; pero lo hizo de tal manera que más que una conversación casual entre compañeros, parece más un reporte o un informe muy formal y detallado. Además, en toda la novela, Vázquez, un argentino, usa el término millas para referirse a la distancia, siendo que aquí en Argentina medimos en kilómetros.

Ya lo había intentado leer una vez pero no me enganché y lo dejé, pero como me había pasado lo mismo con, por ejemplo, Miguel Strogoff, que al volver a leerlo me encantó, decidí esforzarme y leerlo, esperando engancharme en algún punto, pero no hubo suerte. Es un libro de 186 páginas, y me tomó como dos semanas leerlo, cuando con un libro de 600 páginas que me haya enganchado tengo que refrenarme para no acabármelo en el segundo o tercer día. Otro punto en contra es que tiene algunos errores de ortografía y de sintaxis o gramática, pero eso es más la edición que un problema del libro en sí.

En fin, no es uno de los mejores libros que eh leído, pero creo que si te gusta el tema de barcos, marinos y navegantes puede que te llegue a enganchar y que lo disfrutes mucho más que yo.

Con esto me despido, y nos vemos la próxima.

Los saludo,
Kary ❤
Today a reader, tomorrow a leader

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